jueves, 27 de noviembre de 2008
seguir o no con este blog
entre los que aportamos artículos (de otros) a este blog, estamos analizando si seguir o no con el mismo.
los artículos no son nuestra autoría, y cada tanto los autores de estos, se quejan. Les damos trafico a sus blogs y los ayudamos a escalar posiciones en Google, pero copiar es copiar.
Para los que quieran seguir leyendo artículos vinculados a entrepreneurship, emprendedores y que hacer en este camino que hemos escogido, pueden seguir la mayoría de las noticias que se publicaban en este blog en ype.tumblr.com, o por este canal de rss, espero que les sea útil.
En cuanto tomemos una decisión, les avisaremos
Muchas gracias a los mas de 100 lectores que nos siguen día a día.
viernes, 24 de octubre de 2008
¿Cómo conseguir clientes? ¿Dónde estan escondidos?
El principal problema de cualquier empresa es vender. Es decir, encontrar clientes. Si vendes, todo lo demás se puede solucionar: tendrás problemas con el personal, problemas de tesorería, dificultades con proyectos o con proveedores… mientras tengas clientes que te paguen, todos esos problemas tienen solución.
El problema, para muchas empresas pequeñas, es dónde encontrar a los clientes. Un comercio, al menos, tiene un escaparate y por delante de él pasa más o menos gente. Pero si tu empresa está encerrada en una oficina ¿quién la va a encontrar?
La respuesta tradicional es el marketing y la publicidad. Haces anuncios, imprimes folletos, compras bases de datos de empresas a visitar… todo esto puede estar bien, pero tiene el problema de que es como cazar con escopeta de perdigones. Desperdicias mucho plomo para conseguir pocas piezas.
A cualquier empresa que empieza no le sobra el dinero, y en los tiempos que corren menos. Por eso es interesante buscar alternativas que sean más eficientes: que consigan mejores resultados con menos coste.
¿Hay alguna forma de encontrar a esos clientes sin gastar mucho dinero? Y, ya puestos, ¿sin gastar nada de dinero?
Pues sí. Los clientes que necesitas están más cerca de lo que puedes creer.
El secreto está en tus clientes actuales. Vender por primera vez es muy difícil, porque alguien debe confiar en tu empresa lo suficiente como para entregarte su dinero. Una vez que alguien te ha comprado algo, es más fácil volver a venderle: cada nueva compra le reafirma en su decisión de confiar en ti.
Volver a vender al mismo cliente requiere, claro está, que la primera vez tenga una experiencia positiva. Debes ser extraordinariamente escrupuloso en asegurar que esa primera relación resulta para tu cliente aún mejor de lo que podría esperar, de manera que vuelva a confiar en ti.
Muchos negocios utilizan con éxito la estrategia de cerrar una primera venta de bajo coste, fácil para el cliente, aunque no produzca un beneficio que compense el esfuerzo. Saben que después de esa primera venta el “cliente potencial” pasa a ser “una cuenta de la empresa”, y tendrán oportunidad de venderle más cosas y de más volumen.
Pero lo más importante es que tus clientes actuales no son solo una fuente de nuevos negocios en si mismos, sino que pueden ser el mejor mecanismo para generar nuevos clientes. Una referencia de un conocido es mucho más valorada por la inmensa mayoría de los clientes potenciales que la mejor publicidad.
Por eso, es importante que pidas a tus clientes actuales que hablen de tu empresa a quienes crean que pueden beneficiarse también de lo que ofreces. Incluso puedes pedirles que te indiquen ellos mismos el nombre de otros tres o cuatro clientes potenciales a los que les sería útil conocer lo que puedes hacer por ellos. Llamar a esos clientes diciendo “me ha dado tu nombre Fulanito…” hace mucho más probable que consigas una primera reunión.
A veces, tememos que este tipo de peticiones sean malinterpretadas por nuestros clientes actuales y tengan consecuencias negativas. Lo habitual, sin embargo, es que si tus clientes actuales están satisfechos de la relación con tu empresa no tengan problemas en recomendarte, o en permitirte que uses su nombre para acceder a sus conocidos.
lunes, 20 de octubre de 2008
Es más fácil armar una gran empresa que un pequeño comercio
Es más fácil armar una gran empresa que un pequeño comercio. Porque la amenaza es pegársela contra el piso. Cuanto más alto, mejor.
Entonces la pregunta no pasa por por qué apuntar alto, sino cómo hacerlo. Aquí siguen algunas ideas al respecto:
1) Apuntar alto: Esto puede sonar a verdad de perogrullo, pero la primera condición para volar alto es apuntar alto. La mayoría de las empresas que llegaron a ser grandes lo lograron porque sus fundadores quisieron que sean grandes. No estoy diciendo acá, a lo Paulo Coelho, que con desearlo basta para que ocurra. Sí digo que si el emprendedor no quiere con pasión que su empresa sea grande, difícilmente lo sea.
2) Hacer las cosas escalables: Muchas veces en las etapas tempranas de una empresa, la solución “casera” que puede sacarnos del paso es tentadora. Pero desde el diseño inicial en un plan de negocios hasta los pasos concretos del startup, todas las decisiones que tomamos tienen que pasar por “el filtro de la escalabilidad”: estos procesos que estoy armando, sirven para cuando tenga 5 veces el volumen de hoy? Y 20 veces? A veces la respuesta temporaria puede ser no, pero eso basta como luz amarilla de que estamos conviviendo a sabiendas con un problema.
3) Saber qué significa ‘alto’ para cada uno: No hay una definición unívoca de qué significa ‘alto’. Para cada persona hay una altura diferente que es baja y confortable y otra que nos intimida. De lo que se trata es de apuntar arriba. De salir de la zona de comfort, tolerando la incertidumbre de exponernos a la altitud.
4) Doblar te hace perder altura: En el parapente, cada vez que doblás, perdés altura. En los negocios también. Y sin embargo, a veces hay que doblar! Es fundamental en este camino, saber cuándo hay que mantener el rumbo sin asustarse y cuál es el momento de sacrificar algunos metros de altura para corregir la dirección y no dar de lleno contra una línea de alta tensión.
5) Saber delegar: El que vuela es el parapente, no vos! Es mejor dejarle la sustentación a él y limitarte a ir colgado manejando los comandos que esperar hacer todo vos, hasta lo que le toca a él. En el mundo del emprendimienton está lleno de empresas que son tan grandes (o mejor dicho, tan pequeñas) como su fundador. No importa cuan talentodo sea, toda empresa que tenga la escala de su fundador es pequeña. Aprender que el secreto es atraer a otros y darles autonomía y responsabilidad es central a poder volar alto.
viernes, 17 de octubre de 2008
5 (Cinco) pasos para lanzar un emprendimiento
etapa de lanzamiento de un emprendimiento.
1) Haberse preparado bien es esencial: La preparación es importante per se, pero además es fundamental en etapas posteriores. Si bien no hay planificación que cubra todo lo que puede suceder, en las etapas tempranas, donde hay que tomar decenas de decisiones en un tiempo corto es mejor haber pasado por los fases que detallaba el post pasado. Pese a lo frustrante que fue, jamás me hubiera animado a despegar de ahí sin las dos horas anteriores en el llano.
2) La preparación es esencial, pero muchas veces hace parecer las cosas más difíciles de lo que son: El riesgo mayor de prepararse demasiado es sobrecomplejizar las cosas. El objetivo debiera ser despejar incógnitas y ayudarnos a tomar riesgos pero en ocasiones funciona exactamente al revés. Por eso tampoco hay que extender los preparativos más allá de cierto punto. La realidad es más simple de lo que nuestra cabeza la piensa.
3) No importa cuánto te hayas preparado, en algún momento hay que respirar hondo y lanzarse: Si bien se trata de reducir de manera objetiva y subjetiva los riesgos, no hay manera de saltear el momento de cerrar los ojos e ir para adelante. Ese instante en que uno todavía está en el piso pero toma la decisión de empezar el despegue.
4) A falta de un punto de apoyo, vos sos la fuente de sustentación: Cuando se despegan los pies del piso, ya no hay un punto de apoyo. Pero eso no quiere decir que estés a la deriva. Curiosamente, lo que hace estable al parapente es el peso de tu propio cuerpo. Y lo que da estabilidad al vértigo de emprender sos también vos mismo!
5) El éxito o el fracaso, ya desde el inicio, se juega en la ejecución: No importa cuan bueno sea tu parapente (idea) ni cuánto te hayas preparado. Las cartas empiezan a jugarse en las decisiones y acciones que tomes a partir de que despegues los pies del piso. Al principio, como quien recién aprende a manejar un auto, hay que pensar en cada cosa. Después, con el paso del tiempo, los detalles se internalizan y es posible enfocarse en lo importante.
miércoles, 15 de octubre de 2008
5 cosas / claves / tips para que tu empresa tenga éxito
Todos tenemos una receta para que nuestra empresa tenga éxito, la mía consta de 5 ingredientes:
fracasar
1. Aprende a fracasar: La mayoría de los emprendedores empiezan su proyecto con una idea en mente: “No voy a Fracasar“. El problema es que por mucho que se interiorice esta frase no se conseguirá nada. Fracasar forma parte del juego y tratar de omitirlo es un error que produce el efecto contrario, acercarte al abismo en lugar de alejarte.
“Auto presionarse” para conseguir tener éxito te llevará a cometer más errores de los necesarios. No quiero decir que no se deba errar ya que eso sería absurdo y, además, cometer errores es una parte muy importante del proceso de crecimiento. El problema aparece cuando no nos damos cuenta de ello y nos olvidamos de tratarlos constructivamente. Admitir que los errores existen y ocurrirán te ayudará a tratarlos positiva y productivamente.
cliente equivocado
2. El cliente no siempre tiene la razón: ¿Debemos satisfacer todas las necesidades de nuestros clientes? NO!!
Por desgracia, y aunque cueste entenderlo, hay clientes que no son los adecuados para nuestra empresa y para los que no debemos trabajar. Puede ser por razones estratégicas, por razones operativas o simplemente por que no creemos que sea adecuado para nosotros. Equivocarnos en varios clientes nos enseñará que no podemos serlo todo para todos y con tiempo, y un poquito de malas experiencias, se acaba entendiéndolo.
ambición
3. No debes ser el más ambicioso: Nunca se puede estar satisfecho en los negocios??? Como decía un antiguo relato:
“Un filósofo cínico vivió largo tiempo en la Corte del rey Pirro. Pirro, que era un conquistador, una especie de Alejandro de los persas, estaba constantemente haciendo planes de invasión y de conquista.
Un día llegó donde el filósofo, quién se encontraba tumbado a la sombra de un árbol en el jardín del palacio, y le dijo:
* “He hecho un plan y mañana mismo salgo con mi ejército. Vamos a cruzar el estrecho y a conquistar toda Grecia, todo el Peloponeso”.
* A lo cual respondió el filósofo -“Muy bien. ¿Y después qué?”.
* “Después continuaremos adelante, hacia Italia”, respondió Pirro.
* “¿Y después?”, interrogó nuevamente su interlocutor.
* “Pues seguiremos y procuraremos llegar hasta el final del mundo”.
* “Bueno, muy bien, ¿y después?”.
* “Bueno, ya después habré conquistado todo el mundo”.
* “¿Y entonces qué?”, volvió a preguntar el filósofo.
* Y dijo Pirro: -“Entonces podré descansar”.
Ante lo cual el filósofo concluyó -“Bueno, si de lo que se trata es de descansar, por qué no te sientas aquí conmigo bajo este árbol y empezamos directamente, sin tanto trajín”.
El problema no es ser ambicioso el problema está en que ser o no ser ambicioso genera dos problemas: uno es que cesar en esta ambición puede conllevar cierta pasividad sobre el nivel de calidad y objetivos en tu empresa, lo cual baja el rendimiento, y la otra es que esta ambición “continua” genera un mensaje subliminal, !!no somos lo suficientemente buenos!!, lo cual también baja el rendimiento.
¿Que hacer entonces? Quizás una de cal y otra de arena pero siempre enfocándonos en lo bueno de nuestra empresa ya así generamos una energía positiva que nos ayuda a apreciar lo que tenemos pero nos obliga a aspirar a un poquito más.
empresario blando
4. No puedes ser un empresario blando: Existe la creencia de que un empresario no puede ser blando ya que sino le pueden “crecer los enanos”. Sin embargo esto ni es justo ni cierto. Por supuesto que se debe ser una persona buena y carismática pero esto no significa que se deba serlo siempre y todo el tiempo. Sería absurdo!!
Se trata de ser justo y equitativo. El problema es que ser justo y equitativo, sobre todo como empresario, no implica tratar a todos por igual y todo el tiempo sino tratar a cada uno como se merece de acuerdo a su persona y contribución a la empresa.
crecer o perecer
5. Crecer o perecer: Una empresa no puede tener éxito si no es cada vez mayor??
Crecer por crecer no tiene sentido ya que ni responde a un objetivo estratégico ni supone una ventaja real para nuestra posición competitiva. Más bien todo lo contrario ya que puede dañar ambas ya sea estratégica u operativamente.
Crecer claro que supone beneficios para tu empresa pero un crecimiento desmedido necesitará más recursos, para poder sostenerse, y esta nueva situación no siempre es la adecuada para todas las empresas. ¿Que sucederá si este nuevo desembolso en estructura, recursos humanos, marketing… se ve envuelto en una recesión? Como es lógico será una inversión fallida y un serio revés en tu cuenta de resultados.
Crecer es sano y mantener el ritmo de crecimiento mucho más. Crecer a ritmos astronómicos nunca es bueno.
lunes, 13 de octubre de 2008
Cómo salir de la crisis en 7 pasos
Dice Seth Godin que si no estuviera ya llevando su propia empresa, hoy es el día en el que crearía una. Su tesis es que este es un momento en el que muchos aprovechan para justificarse y no hacer nada, pero una crisis supone nuevas oportunidades: menos competencia, más talento disponible y una sensación de urgencia que es la que hace que el cambio suceda.
¿Estás dispuesto a sacar adelante tu empresa?
Entonces, haz una de las siete cosas que pueden hacer las empresas para salir de la crisis:
1. Asóciate con otras empresas
Crear asociaciones estratégicas es una manera estupenda de generar nuevas oportunidades. El truco es hacerlo de manera que las dos empresas ganen y que sea sencillo para ambas. La regla número uno: asóciate solo con empresas a las que puedas dirigir a tus mejores clientes.
1. Reactiva a los clientes del pasado
A veces no nos preocupamos de comunicarnos con nuestros clientes, a menos que nos hagan un pedido. Para cuando han decidido que otro valora más su negocio, ya es tarde.
3. Sal de detrás del ordenador
Construir relaciones personales siempre está de moda. Es tentador sentarse y bloguear o participar en redes sociales, y no está mal, pero a veces necesitas salir y dar algunos apretones de manos. Asiste a conferencias de tu sector, o a las de una industria en la que te interese vender, o visita a tus clientes para pedirles referencias.
4. Habla en eventos, celebra seminarios
El marketing es esencialmente un juego de construir confianza. Y pocas cosas construyen confianza más eficazmente que ponerse delante de un grupo de clientes potenciales y compartir tu conocimiento y experiencia.
5. Arregla tu seguimiento
Automatizando todos tus seguimientos, estableciendo toques de marketing rutinarios y enviando de vez en cuando una nota de agradecimiento escrita a mano puedes ser la primera opción cuando se toman decisiones de compra o referencia. Cuanto más largo sea el ciclo de venta en tu sector mejor tiene que ser tu seguimiento.
6. Reorganiza tus productos y servicios con ofertas por actuar
Encuentra maneras simples de relanzarte a ti mismo, tu gente, tus productos, tus servicios, tu envoltorio, de darte un nuevo comienzo en tu mercado. Hazles una oferta que no puedan rechazar, algo tan llamativo que tengan que volver a oírte.
7. Arregla los fallos de marketing
Con cada manera, forma o figura con la que tu empresa contacta con tus clientes está realizando una función de marketing, buena o mala. Busca todos los puntos de contacto con tus clientes y conviértelos en oportunidades de creación de marca.
Sin duda son buenos consejos las que da John Jantsch en Duct Tape Marketing, pero como él mismo dice, esto no solo vale para tiempos de crisis. Lo que sucede es que a veces viene bien que nos recuerden estas cosas.
viernes, 10 de octubre de 2008
¿Son las crísis efímeras?
Las crisis se diferencian de cualquier otro estado u escenario por tres atributos inconfundibles.
Uno: la Urgencia. Las personas solemos confundir lo importante con lo urgente y todo se transforma en un “gran problema” que necesita una solución inmediata; cuando sobreviene una crisis no se reconocen sus múltiples componentes y, mucho menos, se puede establecer cuál cosa es más importante que otra para salir del caos.
Dos: la Ingobernabilidad. Como parece que no hay tiempo para hacer nada, sobreviene una paralización casi absoluta; es un malestar físico y emocional, que a veces se manifiesta con un sabor extraño en la lengua, con o sin un incómodo cosquilleo sobre el estómago. Nada que podamos hacer lo hacemos, porque la sensación es que será en vano cualquier intento de salvar la crisis. Siendo todo “tan grave” y “tan urgente” no se sabe con claridad qué es lo que conviene hacer.
Tres: la Anomia. No existen valores, juicios críticos, ni normas capaces de contener nuestro comportamiento durante el breve lapso de tiempo que dura una crisis. Esto explica que en una catástrofe, algunas personas pasen sobre otras aplastándolas, intentando salvarse aún a costa de la muerte de los demás. El “instinto de conservación”, es uno de los ejemplos más puros sobre “la anomia” en momentos de crisis. Paradójicamente, es por la “anomia” (la falta de reglas) que se pueden lograr grandes innovaciones, debido a que desaparecen los paradigmas que condicionan nuestras percepciones y respuestas. En este sentido, es que las crisis constituyen buenas oportunidades. El anagrama chino “crisis” representa esto con claridad: crisis es amenaza y oportunidad.
Nadie, ni nada, sale de la misma manera como era o estaba antes de la crisis; se puede salir peor o mejor, pero nada es igual durante el proceso de gestación, el desencadenamiento y las consecuencias de las crisis. Durante la propia crisis, es cuando hay mayores peligros de resultar dañado, pero también se pueden provocar daños de diferente magnitud cuando no se gestionan con eficacia y eficiencia las estrategias para recuperase de las consecuencias nocivas que pudieran haberse provocado durante la crisis.
¿En qué fase de la crisis se encuentra España?
Medio país (España), aún no reconoce —o pretende no reconocer— que hace mucho tiempo se ha caído una pesada piedra sobre este país, y la otra mitad cree —o pretende hacer creer— que el cráter abierto por esa piedra tiene la dimensión y la dramática fuerza de un agujero negro que, como los del espacio, habrá de fagocitar todo.
La izquierda se ha vuelto liberal. Los liberales reclaman intervencionismo ya. Según cuál sea tu fuente informativa (desde la barra del bar, el telediario, el periódico o la blogosfera) vas a tener la sensación que habrás de morir en los próximos minutos o que serás eterno.
Hay tres recursos para salir de las crisis.
Uno. No desesperarse. Los grandes barcos no van contra las grandes olas, se encuadran para pasarlas por arriba. Los aviones no se caen porque toda su estructura es flexible en las turbulencias. Siempre que llovió, paró. El sol sale cada mañana. Una monda de 10 centavos no oculta al sol. Las personas podemos ser los factores o los fusibles de la evolución; todo es una cuestión de actitud, más que de aptitud. No sobrevive “el más fuerte”, sobrevive el mejor vinculado. No fracasan todos, tienen éxito los que pueden ver qué hay allá de “los promontorios”.
Dos. Reconocer que las causas y los efectos (directos y colaterales) no son la crisis. Si se confunden entre sí una y otra cosa, es altamente probable que se equivoquen las medidas preventivas para que no se repitan y las estrategias correctivas para reconstruir lo que pudiera haberse dañado.
Tres. Prevenir la próxima crisis, o lo que los sismólogos llaman “las réplicas del sismo”. Abandonar las prácticas de comportamiento que se desempeñaron antes de la crisis; porque de persistir en la forma de actuar, seguramente se habrán de repetir una y otra vez las condiciones que llevan a la crisis y que, antes o después, devengará en un desastre. Esto implica que hay que realizar una inversión en el aprendizaje de nuevos comportamientos, utilizando la información que la crisis puso en evidencia.
Seguramente la llamada “crisis subprime” ha precipitado la “crisis de la poltrona” en España; pero no es una explicación suficientemente comprensiva. Hay otras bases mucho más profundas de la “crisis de la poltrona”.
Mi perspectiva es que esta crisis tiene una base en las inciertas políticas, metodologías y contenidos del sector de la educación en España que nunca se ha puesto a la altura de la dimensión que tuvo que tener dentro la octava economía del mundo. Esto ha dejado un dramático hueco entre los recursos que se dispusieron y el conocimiento sobre qué hacer con ellos para generar riqueza con bases sólidas, autosustentable y en continua regeneración.
Más detalles en: “De los Andes a Despeñaperros”, “La crisis educativa de la educación para la crisis”, “Educación para antes de la crisis”, y “De esto no se habla”.
El precio de esta crisis será alto y duradero. Lo que a mi me preocupa, es el impacto negativo sobre las personas con inquietudes emprendedoras. Yo lo aprendí en la Argentina, lo comprobé en Chile y en Brasil: los emprendedores son quienes a largo plazo reparan lo que la crisis destruye. Si los dejas de lado: te bajas del planeta (esto es lo que sucede en la Argentina y la peor amenaza que ahora tiene España).
Por múltiples razones, muchas de ellas de carácter puramente subjetivo y vinculadas a cuestiones culturales, se amplía dramáticamente la brecha entre los intentos de emprender y los índices de fracaso. Fracasan mayor cantidad de iniciativas.
La consecuencia es la destrucción de cosas mucho más importantes que el crédito financiero. Se mella la autoestima y la autoconfianza de la gente; siendo que, ambos factores, resultan cruciales, fundamentales, inextricables, con la identidad y la intencionalidad emprendedora.
La buena noticia: sobrevendrá un nuevo día. Mejor que éste. El problema es tener la fortaleza de espíritu nacional y la grandeza cultural para colaborar entre todos, solidariamente para llegar al “día mejor” con la menor cantidad de personas perjudicadas por esta “crisis de mierda” (las cosas por su nombre, aunque huelan mal).